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indicaciones sobre activación y relajación - Meno Stress

El esfuerzo y la recuperación tienen una función determinante en la vida de cada persona. En efecto, la experiencia cotidiana nos confirma que la vida se desarrolla entre polos opuestos: el sueño y la vigilia, la actividad y la pasividad, la tensión y el relajamiento. Las diferentes dimensiones del estado psicofísico del individuo como la excitación-inhibición, gustar-aversión, tensión-relajación, pueden ser reconducidas a dos estados fundamentales: "activación y relajamiento."

La activación y el relajamiento, desde un punto de vista fenomenológico, son considerados objetos de búsqueda, a pesar de ser considerados polos opuestos de una misma continuidad.

Activación.

La estructura teórica de la activación se ha desarrollado a partir los conceptos de estrés y de la emoción. De modo muy restrictivo, una excesiva activación es considerada como la principal causa de las enfermedades psicosomáticas asociadas al estrés.

El organismo, esta dotado de complejos sistemas funcionales
que se adaptan conforme a las variaciones de las condiciones externas e internas, para mantener un equilibrio. El estado de activación se origina cuando el organismo se encuentra amenazado por un acontecimiento considerado peligroso.

Bajo esta óptica, la activación resulta ser la reacción generalizada de un sistema que tiene que enfrentarse a la variación de las condiciones preexistentes. El estrés corresponderá a un estado de hiper-activación no adaptativo. En efecto, la connotación negativa del término estrés, deriva del hecho, que un estado activado prolongado y/o excesivo tiene como consecuencia una fase de agotamiento o de descompensación, a menudo asociado a una condición patológica del organismo o de la psique.

Neurofisiología de la activación y el estrés.

La activación psicofísica es definida como el conjunto de las transformaciones fisiológicas y conductuales, que ocurren en una determinada condición del estímulo. Los estímulos, que determinan un estado de estrés ("estresantes"), son codificados por los órganos sensoriales que actúan como transformadores de acontecimientos físicos en señales electoras. Las informaciones excesivamente codificadas alcanzan y "activan" la formación reticular del tronco del encéfalo.

Indicaciones sobre la activación y el relajamiento.

La acción de tal estructura también alcanza el así llamado sistema límbico cuya función es, en cambio, la de aportar la parte cualitativo-emocional del estímulo. A través de este sistema transforma la información del estresante, caracterizada por una específica intensidad y calidad, son transmitidas al hipotálamo y a la corteza asociativa cerebral. El hipotálamo esta definido por el centro de la regulación neuro-vegetativa que modula, por ejemplo el músculo cardíaco, las macetas sanguíneas, los rasgos gastrointestinales, las glándulas exocrinas, y neuro-endocrinas, que controla las funciones hormonales.

La corteza cerebral, controla las respuestas de la motricidad somatica, por ejemplo, la reacción de fuga o de ataque.

La reacción de activación se manifiesta fisiológicamente de la siguiente forma:

  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Aumento del consumo de oxígeno.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Disminución de la resistencia cutánea, determinada por un aumento de la sudoración.
  • Aumento del tono de la musculatura esquelética.
  • Vasoconstricción periférica.
  • Aumento de la desincronización del electroencefalograma (EEG), es decir, aumento de las frecuencias y disminución de las amplitudes de las olas de relajamiento.

Relajamiento.

El relajamiento psicofisiológico, puede ser definido como el opuesto o la ausencia de activación o el estado psicofisiológico situado basado en el principio de activación-desactivación

Indicaciones sobre activación y relajamiento.

El relajamiento por lo tanto no puede ser considerado aquello qué en la activación se define como la fase de descanso.

El relajamiento puede ser definido como el conjunto de características y reacciones registrables a nivel fisiológico como:

  • Disminución de la frecuencia respiratoria y regularización de los ciclos respiratorios.
  • Reducción del consumo de oxígeno.
  • Disminución de la frecuencia cardiaca.
  • Aumento de la resistencia cutánea.
  • Disminución del tono de la musculatura esquelética.
  • Vasodilatación periférica.
  • Aumento de la sincronización del EEG, es decir, aumento del porcentaje alfa.

La característica fisiológica de la reacción de relajamiento consiste fundamentalmente en una disminución general de la intensidad de excitación del miembro simpático del sistema nervioso autónomo y en un aumento de la actividad del miembro parasimpático, qué se manifiesta en:

  • Variación de las funciones autónomas.
  • Disminución de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca.
  • Reducción del diámetro pupilar.
  • Disminución de la sudoración.
  • Aumento de la actividad motriz y secretoria del sistema gastrointestinal.
  • Variaciones nerviosas.
  • Aumentos de las sincronizaciones del EEG e hipotonía de la musculatura esquelética.
  • Variación del comportamiento y de la vivencia de la conciencia (inactividad).
  • Obnubilamiento y estado hipnagógico.

Las complejas reacciones fisiológicas que se manifiestan durante el relajamiento no tienen que ser confundidas con aquellas características del sueño.

El conjunto de características que forman el estado de relajamiento son opuestas con respecto a las reacciones de emergencia típicas de los reflejos de lucha y fuga.

El relajamiento se identifica por lo tanto con una reducción de la activación con respecto al relajamiento. De ello la prontitud de excitación del tono simpático.

A nivel psicológico el relajamiento se manifiesta a través de:

A nivel psicológico el relajamiento se manifiesta a través de:

  • Sensación subjetiva de tranquilidad y distensión.
  • Disminución de la vigilancia.
  • Marcada indiferencia frente a estímulos interiores y externos.

Neurofisiología del relajamiento.

Durante el estado de relajamiento se puede registrar una reducción de la actividad de la formación reticular y un equilibrio entre el sistema reticular, intensidad y el sistema límbico.

Por tanto, el estado de relajamiento no consiste en reducir al máximo las funciones fisiológicas, sino en el mantener una condición de equilibrio en el sistema.

El estrés.

En justas dosis, el estrés no es nocivo, más bien es hasta útil. Cuando tenemos que afrontar una situación que provoca estrés, en efecto, dispara la así llamada "fase de alarma": el organismo moviliza las energías defensivas y lleva a la práctica una serie de reacciones bioquímicas que llevan a las glándulas suprarrenales a producir una mayor cantidad de algunas hormonas, como la adrenalina, que entre otras cosas, hacen que los sentidos estén a la defensiva, ayudan a responder mejor y aumentan el nivel de atención.

En cambio, los agentes estresantes perduran en el tiempo y la mente y el cuerpo están continuamente bajo presión, el organismo trata de adaptarse a la situación, dando lugar a una continua hiperproducción de hormonas, en particular de adrenalina. En la práctica previo a un estímulo fuerte e inesperado o bien continúo, el cuerpo no logra superar la primera fase. Al revés, establece un mecanismo de autodefensa. Nacen así las enfermedades de estrés.

Las manifestaciones son sobre todo físicas y son debidas a la exagerada y a constante presencia de la adrenalina, que es capaz de aumentar el latido cardíaco, la presión, la secreción de las secreciones gástricas.

La tensión nerviosa crónica, además, provoca ansiedad, depresión, cansancio y dificulta la memorización y la concentración. Estas situaciones hacen que disminuya eficiencia del sistema de defensa, aumentando el riesgo de enfermedades.

Las reservas de energía se agotan y la persona está físicamente y emotivamente cansada.

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